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sábado, 21 de outubro de 2017


sábado, 21 de outubro de 2017

PLAYA EN LA ISLA DE PASCUA TIENE AGUAS CRISTALINAS

#partiuPartida #PlayaAnakena #MardePolinesia #ParqueNacionalRapaNui #IsladePascua #Chile #Oceania


Texto, Vídeos y Fotos: Ronian Carvalho

Moais en la paradisíaca Playa Anakena

Aunque sea una isla tropical en la paradisíaca región conocida como Triángulo de la Polinesia (cuyas puntas son Hawaii, al norte, Nueva Zelanda, al oeste, y la propia Isla de Pascua, al este), la isla de los Rapa Nui cuenta con sólo dos playas de arena, que están razonablemente lejos del pueblo de Hanga Roa. Las constantes erupciones volcánicas que formaron la isla permitieron que sólo la costa norte sustituyera (pero no totalmente) las oscuras piedras de lava resfriada por la arena clarísima (aunque ni siempre limpia) que forma las playas Anakena y Ovahe.

Las tranquilas y claras aguas de la Playa Anakena

Anakena es la más visitada, e incluso tiene restaurante y campamento. Delimitada por dos pequeños acantilados en sus puntas, su palmeral y sus aguas poco profundas, tranquilas y cristalinas le dan el perfecto ambiente de paraíso tropical. Aunque en ciertas épocas del año las temperaturas caigan hacia menos de 20º C, el agua del mar nunca se pone muy helada. Lo que realmente puede incomodar es la inestabilidad del tiempo, que puede traer repentinas lluvias y fuertes vientos. La playa también es punto de partida para practicantes de kayak. Para que nadie se olvide de que todavía está en la Isla de Pascua, en la playa se ubica el Ahu Nau Nau, con 7 moais (aunque 2 de ellos hayan sido parcialmente destruidos), manteniendo ese clima de misterio en el aire, típico de la isla de los Rapa Nui. Debido a su patrimonio histórico, para acceder a la playa es necesario pasar por el puesto de guardaparque para sellar el boleto de entrada en el Parque Nacional Rapa Nui.

Las aguas translúcidas del Mar de Polinesia

Hablando sobre misterio, para llegar a Anakena desde Hanga Roa hay que tomar la carretera que pasa por el medio de la isla. En ese camino es posible notar al menos dos características bastante curiosas de la Isla de Pascua. Primero, como hay cientos de caballos y cabezas de ganado siendo creados extensivamente en la isla, no es difícil topar con grupos de esos animales bloqueando las carreteras despreocupadamente. Más que eso: es posible encontrarlos fornicándose si se camina en plena carretera (😲😲😲), algo que puede retrasar el viaje por unos instantes, pero que puede ser curioso, por lo menos para quienes han pasado toda la vida en una ciudad.

La belleza de la Playa Anakena

Pero el hecho más curioso del recorrido, para quienes lo hacen en algún vehículo motorizado, es el campo magnético presente en esa carretera. En un cierto punto levemente inclinado de ese camino, poco antes de llegar a Anakena, es posible apagar el motor del automóvil y, aun así, el vehículo va a seguir moviéndose, como si fuera mágico! Las fantasías aparte, los expertos dicen que es común que hayan campos magnéticos en zonas de suelo volcánico, pero que difícilmente tienen suficiente fuerza para mover un automóvil.

Carretera cerca de la Playa Anakena

Sólo eso ya vale el viaje, ¿no? Pero a menos que el visitante esté acompañado por alguien que vive en la Isla de Pascua, esa experiencia pasará desapercibida, pues no hay ninguna indicación en el terreno sobre ese campo magnético. Excelente oportunidad para conocer mejor a los Rapa Nui, que conversan entre sí en su incomprensible idioma polinésico. Pero el visitante puede quedarse tranquilo, porque, aunque algunos pueblos de esa región del Pacífico hayan sido caníbales, no hay evidencia de que los Rapa Nui quieran devorar a los viajeros (😂😂😂). Por el contrario, ellos son muy amigables, fácilmente llevan a los caminantes que hacen dedo y les gusta mucho preguntar sobre los países en que los extranjeros viven. Al fin y al cabo quienes viven en el pequeño pedazo de tierra habitado más aislado del mundo deben naturalmente tener mucha curiosidad sobre cómo es el resto del mundo. Pero quienes no tengan tanto interés en tener contacto con los Rapa Nui pueden contratar un tour por los principales puntos turísticos de la isla o alquilar coche, moto o bici para recorrer los 18 km entre Hanga Roa y Anakena.

Ahu Nau Nau en la Playa Anakena

Principalmente en el verano, cuando el flujo de turistas en la isla es más alto, es bueno salir temprano para encontrar un buen lugar en las arenas de Anakena. Además, como está cerca de la otra playa, Ovahe, y no muy lejos del Ahu Tongariki y del volcán Rano Raraku, es una buena idea dividir el día entre todas estas atracciones, principalmente para quienes tienen poco tiempo en la isla. ¡Ah! No se olviden de llevar su ropa de baño y su toalla. A fin de cuentas, no se puede perder la oportunidad de entrar en el paradisíaco mar de la Polinesia, ¿verdad? 😉

Cambio de clima en la Playa Anakena

sábado, 7 de outubro de 2017


sábado, 7 de outubro de 2017

LADERA DE VOLCÁN ALBERGA SITIO DE ESCULTURA DE MOAIS EN LA ISLA DE PASCUA

#partiuPartida #RanoRaraku #AhuTongariki #ParqueNacionalRapaNui #IsladePascua #Chile #Oceania

Texto, Vídeos y Fotos: Ronian Carvalho


Moais semi-esculpidos en la cantera de piedra de la ladera del volcán Rano Raraku


A unos 20 km de la aldea de Hanga Roa, el volcán Rano Raraku se ubica en la costa noreste de la Isla de Pascua y tiene dos grandes atracciones. La principal de ellas es la cantera de piedra en su ladera donde los Rapa Nui tallaban los famosos moais de la isla. La otra, menos famosa, pero no menos interesante, es el propio cráter del inactivo Rano Raraku, que no recuerda de ninguna manera el pozo de lava que fue un día.

Cantera de piedra en la ladera del volcán Rano Raraku: donde los moais eran esculpidos

Después de pasar por el control de entrada, donde un guardaparque sella el boleto de entrada en el Parque Nacional Rapa Nui, los visitantes siguen subiendo la ladera del Rano Raraku por un corto sendero, que más adelante se bifurca. El camino de la izquierda lleva al cráter del volcán y el de la derecha sigue hacia la cantera de piedra, donde los moais eran esculpidos con tallas de basalto. En éste el sendero se divide en varios otros menores y pasa por decenas de esos seres de piedra, todos inacabados. Algunos se encuentran de pie, otros inclinados o incluso acostados. Muchos tienen apenas la cabeza a muestra. Misteriosamente las obras de escultura y transporte de esos moais parecen haber sido paralizadas de repente y estar esperando ser terminadas todavía.

Sendero por los moais inacabados

Si los moais eran esculpidos en las empinadas laderas de ese volcán, pesaban al menos 5 toneladas y la mayoría tenía más de 4 metros de altura, ¿cómo pudieron los Rapa Nui transportar todos sus más de 900 ejemplares a los diversos lugares de la Isla de Pascua? Considerado el mayor misterio de la isla habitada más aislada del mundo, hay varias teorías para ello. Las versiones fantasiosas alegan que los moais tomaban vida y caminaban solos o que eran trasladados con ayuda de extraterrestres. Una teoría más seria dice que los Rapa Nui ataban cuerdas a la altura de los ojos de los moais y los arrastraban de pie, balanceándolos periódicamente a los lados para mantenerlos equilibrados. Otra teoría dice que eran transportados encima de plataformas de madera, lo que explicaría el motivo de casi no haber árboles en la isla, ya que los Rapa Nui los habrían derribado todos para hacer el traslado de los moais. Esto también sería el motivo por el cual la población de la isla habría sido radicalmente reducida por el siglo XVI de la era cristiana: la casi ausencia de árboles habría llevado la isla a un colapso ambiental, que habría provocado guerras entre las tribus por disputa de los escasos recursos naturales. Verdad o no, es una gran lección para la humanidad, ¿verdad?

El bello cráter del volcán Rano Raraku

Volviendo al sendero inicial para seguir el camino que lleva al cráter del Rano Raraku, el visitante puede decepcionarse un poco si ya ha conocido el del Rano Kau. Después de subir una escalera tallada en la ladera del volcán, se llega a una leve depresión casi circular con un lago lleno de arbustos en el centro. Algunos árboles contorsionados alrededor completan el ambiente "demasiado tranquilo" del lugar. Pero, por seguridad, está prohibido bajar o incluso acercarse al lago.

En el cráter del volcán Rano Raraku

Otra atracción que no está en el volcán, pero que está muy cerca, es el Ahu Tongariki. Desde determinados tramos del sendero que pasa por la cantera de piedra del Rano Raraku se puede tener una buena vista de esos quince moais en fila, además de toda la costa este de la Isla de Pascua. Éste es el mayor altar de moais y, por su cantidad de seres de piedra, es el que más impresiona al visitante. Muchas personas no se contentan sólo con fotografiarlo, pero también tratan de tocarlo, lo que está prohibido y bien fiscalizado por los guardaparques del lugar. Otras acaban meditando o arrodillándose delante de esos quince seres majestuosos.

Ahu Tongariki: ejército de moais presentándose

Hay muchas maneras de llegarse al Rano Raraku. Los que tienen presupuestos más altos pueden alquilar coches o motos para recorrer la Isla de Pascua o contratar excursiones que llevan a los principales puntos turísticos de la isla y que cuestan unos CLP $ 25000. Los viajeros de bajo presupuesto pueden alquilar bicicletas y pedalear muchísimo, hacer dedo a los simpáticos Rapa Nui, que no pierden la oportunidad de hablar con los visitantes, o incluso caminar exhaustivamente bajo el sol de la Polinesia apreciando el azul infinito del Pacífico en la costa este de la isla. Todo vale la pena para que no se deje de visitar el increíble lugar de origen de los enigmáticos moais.

Costa este de la Isla de Pascua vista desde la cantera de piedra del volcán Rano Raraku

domingo, 1 de outubro de 2017


domingo, 1 de outubro de 2017

CRÁTER DE VOLCÁN EN LA ISLA DE PASCUA TIENE FÁCIL ACCESO A CAMINANTES Y CONDUCTORES







#partiuPartida #ranokau #parquenacionalrapanui #isladepascua #chile #oceania

Texto, Vídeos y Fotos: Ronian Carvalho

Cráter del volcán Rano Kau

A dos horas de caminata desde Hanga Roa, la única aldea de la Isla de Pascua, el cráter del inactivo volcán Rano Kau es uno de los de más fácil acceso en el mundo. Además de propiciar hermosas vistas de toda la isla, el cráter está situado al lado de las ruinas de la aldea ceremonial de Orongo, uno de los lugares más importantes para el pueblo Rapa Nui.

Calle Policarpo Toro

En Hanga Roa basta con tomar la calle Policarpo Toro (que se encuentra entre la costa oeste y el inicio de la pista del aeropuerto) hasta el punto en que se dobla a la izquierda se convierte en el camino a Rano Kau. A partir de ahí quien está en auto sigue la carretera siempre subiendo la ladera del volcán y llega al cráter en pocos minutos. Ya los caminantes encontrarán, en el mismo pliegue de la carretera, una placa a la derecha que indica el sendero a Rano Kau, un atajo al cráter por entre la vegetación.

Vista al mar desde la cueva cerca del sendero a Rano Kau

Pero antes de seguir volcán arriba, vale la pena caminar un poco a la derecha en dirección al mar para conocer una de las cuevas de la isla. Una escalera razonablemente resbaladiza esculpida en las rocas lleva a una acogedora apertura en el acantilado costero. Allí es posible ver manchas en la roca interna que, combinadas con algunas ranuras, hacen con que los visitantes imaginen diversas formas. Es un buen lugar para reflexionar sobre la vida mientras se observa el infinito del Océano Pacífico y se siente el abrazo rocoso de la isla. Pero hay que cuidarse, porque aparentemente parte de la cueva queda bajo el agua en la marea alta.

Sendero a Rano Kau, parecido a una sabana africana

De vuelta al ascenso hacia el cráter del Rano Kau, quien va caminando por el sendero pasa por diferentes tramos de vegetación. El primero de ellos es un bosque no muy denso donde hay árboles de diversos tipos y tamaños que dan un aire semitropical a esa parte de la isla. Como es un área con algunas chacras, hay que pasar por algunas cercas. Pero el camino es oficializado por las entidades de turismo y está bien demarcado, siendo difícil perderse por allí.

Vista a partir del final del sendero a Rano Kau

Después del bosque hay un largo tramo de gramíneas con unos pocos árboles retorcidos, que dan un aspecto de sabana africana al lugar. A lo largo del camino hay dos puntos de descanso con bancos bajo las débiles sombras de esos árboles. Después de caminar por unos minutos se puede mirar hacia atrás y ver toda la aldea de Hanga Roa y prácticamente la extensión total de la costa oeste de la isla.

El cráter del volcán Rano Kau con mucho viento

El sendero termina al llegar a la carretera del camino a Rano Kau. Uno sólo tiene que cruzarla y ya está en el mirador del cráter. Incluso quien ya conoce el volcán por fotos se impresiona con la grandiosidad del lugar. Con cerca de 1,5 km de diámetro, ese enorme agujero parece estar al borde de caer en el azul infinito del mar a su lado. Un lago cubierto por capas de gramíneas verde amarillas ocupa el cráter y le da un aspecto por lo que algunas personas, forzando la imaginación, lo llaman "mapa del mundo". Las laderas empinadas que descienden al lago son bastante escarpadas y también están cubiertas de verde y amarillo, además de por una agrupación de flores rosadas en determinado punto. Un sendero bordea todo el cráter que está sobre tierra y desde algunos de sus puntos es posible tener vistas increíbles de toda la isla. El viento es muy fuerte allí, así que uno tiene que tener cuidado para que cámaras, celulares y objetos personales no vuelen hacia el cráter o el mar.


Costas oeste, este y sur de la Isla de Pascua vistas a partir del borde del cráter del volcán Rano Kau

Cuando uno esté harto de tanto admirar la grandiosidad del Rano Kau, es hora de conocer la aldea ceremonial de Orongo, que se encuentra en el borde suroeste del cráter, a unos 300 metros sobre el nivel del mar. La aldea fue construida por los Rapa Nui para la realización del ritual tangata manu, en el cual eran coronados sus líderes. Desafiador para cualquier atleta moderno, el ritual del hombre-pájaro consistía en bajar las laderas rocosas de la isla para tirarse al mar, nadar unos 3 km hasta la isla Motu Nui, coger un huevo del pájaro manutara (semejante a una gaviota), que anida en el lugar, y volver a Orongo con él intacto. El primero en hacer todo esto era coronado gobernante de los Rapa Nui. Aparentemente de origen religioso, muchos aspectos del ritual aún permanecen desconocidos.

Isla del hombre-pájaro (Motu Nui)

Actualmente hay sólo cuevas y ruinas en Orongo, algunas con petróglifos que dan un aire aún mayor de misterio al lugar. Pero en el pasado habían varias construcciones con paredes de piedra y techo de paja donde los sacerdotes Rapa Nui aguardaban la vuelta de los aspirantes a gobernantes. Además del cráter del Rano Kau al lado, allí también impresiona la vista que se tiene de Motu Nui. Quien oye la historia del ritual tangata manu y ve aquel pequeño trozo de tierra en la inmensidad del Pacífico se pone pronto a pensar en cuánta bravura era necesaria para escalar las dos islas dos veces, nadar en el mar revuelto y aun buscar un huevo de pájaro.

Petróglifos de Orongo

A los visitantes se les permite entrar en Orongo una sola vez. El control se realiza por la presentación del boleto de entrada al Parque Nacional Rapa Nui, comprado al desembarcarse en el Aeropuerto Mataveri (en julio de 2017 costaba US$80 para extranjeros). Después de haberlo sellado en el centro de recepción de Orongo, el visitante puede leer los paneles y mapas informativos en el pequeño museo del local y luego conocer las ruinas de la aldea ceremonial a través del sendero autoguiado de Orongo. Los guardaparques, muchos de ellos nativos, están siempre vigilantes para que ningún visitante cabrón intente causar daños, llevarse algún vestigio histórico del lugar o hacer algo peligroso. Al salir es posible comprarse regalos que remiten a Orongo directamente de las manos de alguno de los artesanos Rapa Nui que se quedan al lado del estacionamiento. En fin, un paseo para todos los gustos, del mochilero en busca de historias y aventuras, al turista de excursión con camiseta floral y cámara fotográfica al cuello.

Orongo: senderos, gramíneas y ruinas

sábado, 23 de setembro de 2017


sábado, 23 de setembro de 2017

ISLA HABITADA MÁS AISLADA DEL MUNDO TIENE VOLCANES, PLAYAS, CUEVAS, SITIOS ARQUEOLÓGICOS Y MUSEO

#partiuPartida #isladepascua #chile #oceania

Texto, Vídeo y Fotos: Ronian Carvalho




Distancias desde la Isla de Pascua (en alguna unidad de medida suficiente para mostrar que está lejos de todo)

A unos 4 mil km de cualquier otra civilización humana, la Isla de Pascua tiene el título del lugar poblado más aislado del mundo. Allí no faltan atracciones para los interesados en naturaleza, geología, cultura o para quien quiere simplemente relajarse. Aunque esté bajo administración chilena, la isla no tiene casi nada que ver con América del Sur.
Los árboles tropicales oscilando al gusto del viento, los turistas con collares de flores en el cuello, los nativos con trazos polinésicos hablando el idioma rapa nui (o un español con fuerte acento extranjero) y, principalmente, los varios moais esparcidos por todas partes son marca registrada de la Isla de Pascua. Quien viene desde Santiago de Chile y desembarca en el Aeropuerto Mataveri, construido por la NASA en 1985, ya tiene la impresión de estar en Oceanía.



Aterrizaje en el Aeropuerto Internacional Mataveri. Se puede ver un poco del costado del volcán Rano Kao

La Isla de Pascua tiene un territorio casi triangular de poco más de 150 metros cuadrados de suelo mayoritariamente volcánico, formado por las constantes erupciones de tres grandes volcanes a lo largo de los siglos (Rano Rarako, Rano Kao y Poike). Aun así, hay dos playas de arena en la Isla: Anakena y Ovahe. Aunque el agua del mar sea bastante fría en ciertas épocas del año y el clima local sea bastante inestable, relajarse un poco en una de esas playas, sea reposándose en la arena o bañándose en el límpido Mar de la Polinesia, bajo la mirada atenta de los misteriosos moais, es una experiencia única y fantástica.

Uno de los muchos moais de la Isla de Pascua. Éste tiene ojos hechos de conchas.

Por hablar de moais, esas figuras de piedra, esculpidas en los costados del volcán Rano Rarako, son el principal icono de la Isla de Pascua. Hechos para representar a los antepasados de las tribus Rapa Nui, casi todos ellos fueron colocados de espaldas al mar, como si fueran fotografías colgadas en una pared. Muchos fueron colocados sobre pedestales, llamados ahus, y algunos poseen características especiales, como sombrero y ojos hechos de conchas. El Museo Sebastián Engler, ubicado en Hanga Roa, el único pueblo de la isla, posee un vasto acervo que detalla bien el proceso de construcción y los significados de esos seres de piedra para el pueblo Rapa Nui, además de presentar varios aspectos naturales y humanos de la Isla de Pascua. La entrada es gratuita.

Sendero en el costado del volcán Rano Kao

Siendo una isla volcánica, no podrían faltar esas elevaciones con cráteres para visitar. Al menos dos de los volcanes de la isla pueden ser conocidos haciéndose senderismo, el Rano Rarako y el Rano Kao. Los caminos involucran carreteras, bosques, llanuras verdes, costados escarpados y vistas increíbles durante todo el recorrido. También hay senderos que conducen a sitios arqueológicos y cuevas, donde los nativos solían esconderse de los pueblos invasores.
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